Sobre todo cuando te equivocas.
Ahí es donde empieza tu historia.
Como un lienzo en blanco que no viene definido, sino abierto.
A lo que eliges.
A cómo lo haces.
A tu forma de ver las cosas.
La ropa forma parte de eso.
No como norma, sino como una forma de expresión.
Para moverte.
Para ser.
Porque al final, no se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo a tu manera.